sábado, 29 de agosto de 2015
viernes, 28 de agosto de 2015
.La Ciencia y Tecnología en la agenda para el desarrollo nacional

Barañao durante su disertación en el Hotel Panamericano.
Organizado por la Fundación DAR, el Ministro de Ciencia y el Gobernador de la provincia de Buenos Aires participaron del encuentro y reflexionaron sobre el rol de la ciencia en el mapa político actual y los logros alcanzados por el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología en estos últimos 12 años.
El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Dr. Lino Barañao, participó hoy junto al gobernador de la provincia de Buenos Aires y candidato a presidente por el Frente para la Victoria (FPV), Daniel Scioli, del Seminario Ciencia, Tecnología e Innovación "Del Crecimiento al Desarrollo", organizado por la Fundación Desarrollo Argentino (DAR).

Barañao y Scioli en el evento organizado por la Fundación DAR.
El encuentro reunió a referentes de la ciencia y la tecnología, investigadores, autoridades de universidades públicas y empresas de tecnología, quienes repasaron en distintos paneles los alcances del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología en esta última década e identificaron necesidades a futuro de cara al desarrollo competitivo y sustentable de Argentina.
La apertura estuvo a cargo del subsecretario de Ciencia y Tecnología de la Provincia de Buenos Aires, Ing. Carlos Gianella, y del presidente de la Fundación, José Scioli, y contó con la presencia de Barañao y Scioli.

El Ministro de Ciencia exponiendo sobre el rol de la ciencia.
El titular de la cartera de Ciencia comenzó su discurso destacando la significativa convocatoria de público interesado por el tema, y resaltó positivamente que un candidato a presidente tenga a la ciencia y la tecnología como tema de su campaña.
"En 2003 se empezó a avanzar en un país mejor, con mejor calidad de vida para las personas y esto se logra en sociedades que basan sus economías en el conocimiento y en Empresas de Base Tecnológica", afirmó Barañao, quien subrayó la necesidad de garantizar la continuidad de la política en ciencia y tecnología, ya que en ello subyace un "objetivo económico y sobre todo social para alcanzar sociedades más justas y soberanas".

La comunidad científica se hizo presente en el evento que participó Barañao y Scioli.
A su turno, Scioli afirmó: “Estamos ante un sector estratégico de cara a la agenda que se viene, que es la del desarrollo nacional” y sostuvo que “la competitividad de la economía viene de la mano de la ciencia y la innovación”.
Luego, reconoció la importante gestión del Ministerio de Ciencia y en este sentido, expresó:
“Es importante poner en valor los logros de la última década, y sobre esta primera etapa de reindustrialización, continuar con una segunda que es la de la ciencia, la tecnología y la innovación aplicada a los procesos productivos”.
En el cierre, el candidato a Presidente previó un aumento significativo del presupuesto en Ciencia y Tecnología en caso de acceder al cargo.

Investigadores participaron del Seminario Ciencia, Tecnología e Innovación.
El encuentro se completó con los dos paneles temáticos "Tecnología e Innovación" y "Ciencia, investigación y desarrollo".
En el primero, disertaron el gerente general de INVAP, Lic. Héctor Otheguy; el presidente de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Dr. Conrado Varotto, y por Fundación DAR, Alberto Lamagna.
Los oradores explicaron cómo las empresas de tecnología pueden contribuir al desarrollo nacional y expusieron sobre el rol fundamental de la conducción política actual.
En este sentido, Otheguy afirmó: "Cuando ocurren logros, grandes desarrollos o descubrimientos, se les asignan a los investigadores y científicos, pero hay que tener en cuenta que esto se debe fundamentalmente a las decisiones políticas que generan las condiciones necesarias para que esto ocurra".

Gianella, Barañao y Scioli en el evento que convocó a referentes de la ciencia.
Mientras que en la segunda mesa, el presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Dr. Roberto Salvarezza; el director de la Plataforma País Ciencia de CONICET, Dr. Claudio Fernández, y el investigador superior del CONICET, Dr. Alberto Kornblihtt, explicaron que la evolución del sistema científico, el crecimiento, la federalización y jerarquización de la ciencia es reflejo de una voluntad política que destinó los recursos a la ciencia para fortalecerla e impulsarla.
”La ciencia y la tecnología tienen un sistema fortalecido en recursos humanos, infraestructura y equipamiento, resultado de 12 años de un gobierno que definió al conocimiento como clave para el desarrollo de un país", cerró Salvarezza.
Sobre Fundación DAR
Es un espacio pensado para desarrollar el potencial de Argentina.
Un punto de confluencia donde diversas voces y pensamientos se encuentran para elaborar y poner en acción las políticas de Estado que hacen al futuro de la Nación. DAR se propone estudiar, debatir, promover y trabajar con las universidades, los intelectuales, los medios de comunicación, las organizaciones civiles, los estudiantes, los sindicatos y los empresarios, los asuntos vitales que enfrenta la Argentina y elaborar un punto de vista compartido que siente las bases para proyectar un país más unido, justo e inclusivo.
Mincyt
lunes, 17 de agosto de 2015
Nuevos Principios de la Estrategia Industrial - Por Aldo Ferrer

Por Aldo Ferrer *
La industria ha vuelto a ocupar, merecidamente, el centro del debate sobre el desarrollo económico argentino.
Constituye, en efecto, la cuestión dominante, por dos razones principales.
Por un lado, porque la construcción del sistema nacional de ciencia y tecnología requiere el desarrollo de las industrias que operan en la frontera del conocimiento.
Por el otro, porque el déficit en el comercio internacional de manufacturas de origen industrial (DMOI) es la causa dominante de la insuficiencia de divisas, vale decir, la restricción externa.
Este es el principal obstáculo al crecimiento de la inversión, la producción y el empleo y el disparador del ciclo de contención y arranque (stop & go) de la actividad económica.
Crea, asimismo, expectativas negativas que impulsan la fuga de capitales y la inflación.
El debate sobre estas cuestiones quedo interrumpido en 1976, con el comienzo del cuarto de siglo de la hegemonía neoliberal.
En aquel entonces, se discutía la llamada industrialización sustitutiva de importaciones (ISI), su trayectoria, limitaciones y futuro.
La cuestión reapareció en el nuevo escenario creado por el cambio de rumbo de la política económica y el renovado énfasis en la industrialización, posteriores al 2002
En los últimos doce años, la recuperación del empleo y producción industriales, es notable.
Pero ha vuelto a reaparecer la restricción externa, precisamente vinculada a las debilidades de la estructura industrial.
Se plantean, entonces, dos cuestiones fundamentales.
Por una parte, el régimen económico necesario para impulsar la inversión, el cambio técnico y el empleo industriales, a niveles crecientes de productividad, salarios reales y ganancias.
Por la otra, la formación de la estructura productiva necesaria para eliminar el DMOI, concentrado en los sectores de mayor contenido de valor agregado y tecnología (autopartes, electrónicos, bienes de capital, productos químicos).
Formación, asimismo necesaria, para sustentar un vigoroso sistema nacional de ciencia y tecnología, fuertemente integrado a la totalidad de la producción de bienes y servicios.
Estas notas se ocupan de la segunda cuestión.
Sobre la primera, sólo señalemos que es preciso un régimen macroeconómico (fiscal, pagos internacionales, monetario) consistente con la competitividad y la estabilidad necesarias para impulsar la inversión y la innovación, con pleno empleo, a niveles crecientes de productividad.
Los antiguos principios
Sobre la segunda, la estructura industrial, cabe observar que la ISI tuvo lugar en dos etapas.
La primera, entre 1930 y 1976.
La segunda, entre 2003 y la actualidad.
En ambas, la ISI respondió a los siguientes principios:
Primero, sustituir importaciones actuales, sin anticiparse a los cambios, en la oferta y la demanda, determinados por el progreso técnico.
Es decir, sustituir el pasado.
De este modo, las importaciones de nuevos bienes excedieron el ahorro de divisas producido por la producción local de importaciones. del pasado.
Segundo, concentrarse en las manufacturas menos complejas.
Esto generó un déficit creciente en el comercio internacional de los bienes de mayor contenido tecnológico y valor agregado.
El énfasis del planteo desarrollista en las “industrias de base”, productoras de commodities (acero, aluminio), no alcanzó para eliminar el desequilibrio en las manufacturas más dinámicas en el comercio internacional, como los electrónicos y los bienes de capital.
Tercero, dedicarse esencialmente el mercado interno, sin proyectarse al mercado mundial para generar, al menos, las divisas necesarias para abastecer de insumos y equipos importados al propio sistema industrial
Cuarto, delegar el liderazgo de la industrialización en las filiales de empresas extranjeras.
La industria argentina es una de las más extranjerizadas del mundo. Las filiales generan más del 80 por ciento del valor agregado de las mayores empresas.
El comportamiento de las filiales responde también a los tres principios anteriores.
El déficit de sus operaciones externas, es parte principal del DMOI.
A esto se agrega la transferencia de utilidades a las matrices y la distribución de rentas a través de los “precios sombra”, en el comercio intrafirma.
Quinto, con mayor o menor grado de adaptación al medio local, delegar el liderazgo de la innovación en los conocimientos importados, a través de dos canales principales.
Uno de ellos, las filiales que “importan” la tecnología de sus matrices, fundamentalmente en los segmentos menos avanzados, como sucede, por ejemplo, en la industria automotriz.
En el sector electrónico, la producción local se reduce al ensamblaje de componentes importados.
El otro, la dependencia de la inversión en bienes de capital en maquinarias y equipos importados, cuya tecnología responde a las condiciones propias de las economías de origen, no las argentinas.
Estos fundamentos de la ISI son el origen de las debilidades de la industria argentina.
Es decir, el DMOI y la escasa densidad tecnológica.
Si a esto se agrega la inestabilidad institucional y de la política económica, en la primera etapa de la ISI y, luego, el genocidio industrial del periodo neoliberal, lo asombroso no es que existan los problemas actuales sino que, a pesar de todo, haya sobrevivido un sector industrial que es la plataforma de las transformaciones futuras.
- Sobre la base de los principios fundacionales de la ISI, antes mencionados, es imposible erradicar la restricción externa y convertir a la industria en la correa de transmisión, de la ciencia y la tecnología a la producción de bienes y servicios.
Esa ISI está históricamente agotada y en contradicción, cada vez mayor, con las transformaciones del orden mundial.
El concepto mismo de “sustituir importaciones” debe ser abandonado porque reduce la industrialización a abastecer el mercado interno.
Es preciso, al mismo tiempo, exportar manufacturas en los sectores de mayor contenido de valor agregado y tecnología y, sobre estas bases, profundizar las relaciones al interior del “triángulo” de Sábato.
Es decir, la asociación entre las políticas públicas, el sector productivo y el sistema nacional de ciencia y tecnología.
Los nuevos principios
Se trata, en definitiva, de formar un sistema industrial integrado y abierto sobre la base de principios que están en las antípodas de los de la ISI. A saber,
Primero, sustituir el futuro no solo el pasado. Anticiparse a los cambios previsibles impuestos por el avance de la ciencia y la tecnología, incorporando en el tejido productivo las actividades que lideran el desarrollo, para abastecer el mercado interno y exportar.
Como las economías avanzadas y emergentes, es preciso ser protagonistas, dentro de la división internacional del trabajo intraindustrial (a nivel de productos no de ramas) y la formación de cadenas transnacionales de valor.
Segundo, rechazar la actitud resignada de especializarse en las manufacturas simples, bajo el supuesto que hay actividades que, por su complejidad, exceden las posibilidades del país.
Con este criterio, China, Corea del Sur y las otras economías emergentes de Asia, no serían hoy economías industriales avanzadas.
Por ejemplo, nada impide que Argentina cuente con una o más empresas terminales en la industria automotriz, para integrar las cadenas de valar con motores y componentes avanzados y, al menos, erradicar el creciente deficit externo del sector.
Lo mismo puede afirmarse en las industrias vinculadas a las tecnologías de la información y la producción de bienes de capital.
Tercero, aumentar las exportaciones de manufacturas, incluso en las actividades de mayor contenido de valor agregado y tecnología.
Estos bienes y servicios constituyen la mayor parte y el componente más dinámico del comercio internacional.
Las ventajas competitivas en las actividades de frontera, no están determinadas por la dotación actual de factores sino por la decisión política.
La audacia debe ser un elemento esencial de la estrategia de desarrollo industrial, para integrar el territorio y las cadenas de valor.
El país cuenta con los medios y capacidades necesarias para tales fines.
Cuarto, fortalecer el protagonismo y el entramado de las empresas nacionales, en todas sus dimensiones, Pymes y grandes.
No se construye un empresariado nacional y el desarrollo del país, delegando el protagonismo en las filiales de las corporaciones transnacionales.
No hay empresarios nacionales sin un Estado desarrollista ni desarrollo sin empresarios nacionales.
En ningún lado, a lo largo de la historia, el desarrollo ha tenido lugar sobre otras bases que la soberanía, el impulso privado y las políticas públicas.
Es necesario un nuevo régimen de inversiones extranjeras.
Los mejores referentes al respecto, son los existentes en China y Corea del Sur.
Se trata de asociar a la inversión extranjera al proceso de transformación, orientándola a la incorporación de tecnología, la ampliación de los mercados externos y la vinculación con empresas locales.
Sobre estas bases, las filiales dejan de ser causa para ser parte de la resolución de la restricción externa.
Para estos fines es preciso erradicar el vocablo de uso frecuente “atraer inversiones”, que implica que el origen de la inversión es esencialmente extranjera, cuando, en la realidad, la fuente fundamental del financiamiento es el ahorro interno.
A nivel mundial, las inversiones extrajeras contribuyen con 10 por ciento de la acumulación de capital fijo.
El 90 por ciento restante se financia con ahorro interno de los países.
Quinto, ampliar las bases del cambio tecnológico y la innovación propias, desplegar el triángulo de Sabato, vincular la educación con la capacitación de los recursos humanos necesarios para las ciencias básicas y la tecnología.
Los gastos de investigación y desarrollo, en las empresas, las universidades, los organismos públicos pertinentes, son las inversiones de mayor impacto en el desarrollo económico y social.
La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, constituye una importante contribución en esta materia.
El desarrollo de la producción local de bienes de capital, vinculada a la demanda de la economía argentina y a las oportunidades de exportación, es un componente insustituible del avance tecnológico y el desarrollo del país.
- La segunda etapa de la ISI y la misma ISI, llega a su fin, en un escenario más propicio que el del pasado, para la formación de una economía industrial avanzada, abierta e integradora de los sectores y el territorio.

desarrollo
sustitución
-En los últimos doce años, la recuperación del empleo y producción industriales es notable.
-Pero ha vuelto a reaparecer la restricción externa vinculada con las debilidades de la estructura industrial.
-El concepto simple de “sustituir importaciones” debe ser abandonado porque reduce la industrialización a abastecer el mercado interno.
-Es preciso exportar manufacturas en los sectores de mayor contenido de valor agregado y tecnología.
-Sobre estas bases profundizar la asociación entre las políticas públicas, el sector productivo y el sistema nacional de ciencia y tecnología.
-Se trata, en definitiva, de formar un sistema industrial integrado y abierto para sustituir el futuro no solo el pasado.
* Profesor emérito de la UBA.
Aldo Ferrer acaba de publicar su nuevo libro La economía en el siglo XXI: globalización, desarrollo y densidad nacional (Capital Intelectual).
pagina12.com.ar
viernes, 7 de agosto de 2015
Scioli cerró su campaña en Tecnópolis

Junto a su compañero de fórmula, Carlos Zannini, y acompañado por autoridades nacionales, entre ellas el ministro de Ciencia, Dr. Lino Barañao, el precandidato a presidente por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli, encabezó el acto de cierre en Vicente López.

El gobernador bonaerense y precandidato a presidente por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli, encabezó hoy en Tecnópolis el acto de cierre de su campaña junto a su compañero de fórmula el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini.

Durante el acto, Scioli estuvo acompañado por autoridades nacionales y provinciales como los ministros de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao; de Economía, Dr. Axel Kicillof; de Trabajo, Empleo y Seguridad, Dr. Carlos Tomada; de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Arq. Julio De Vido; el jefe del Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández; el secretario general de la Presidencia, Eduardo de Pedro; los gobernadores provinciales de Tierra del Fuego, Rosana Bertone; de Entre Ríos, Sergio Uribarri; de Misiones, Maurice Closs; de Jujuy, Eduardo Fellner; entre otros funcionarios y empresarios presentes.

“Tecnópolis es el emblema de la innovación, de la tecnología”, afirmó Scioli durante la apertura de su discurso de cara a las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias del próximo domingo, y añadió en materia científico tecnológica “mayor inversión en ciencia para pasar del 0,6% al 1% del producto bruto.

Más materia gris en nuestra materia prima. Para atraer nuevos mercados, nuevas inversiones.
Necesitamos más Argentina en el mundo y más mundo en la Argentina”.
En esta línea, Barañao expresó: “Fue una contundente reafirmación del rol de la ciencia y la tecnología en la profundización de un modelo de desarrollo con inclusión”.
Mincyt
lunes, 1 de junio de 2015
NUEVAS IDEAS Las dos investigaciones ganadoras del concurso AEDA 2015

Por Javier Lewkowicz
Buena parte de los economistas heterodoxos argentinos dejaron planteados días atrás los próximos desafíos para la economía argentina.
El sexto congreso anual de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA) tuvo como disertantes principales al ministro de Economía, Axel Kicillof, el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, y el profesor Aldo Ferrer, entre otros, cuyas presentaciones fueron oportunamente cubiertas por los medios.
Pero además se enviaron casi cien trabajos académicos, cuyos autores, en muchos casos, participaron de las mesas de trabajo del congreso.
Cash enumera los temas de investigación y el recorrido de la entidad y presenta los lineamientos principales de dos investigaciones premiadas.
AEDA nació a fines de 2008, un año de quiebre en la relación del Gobierno con las corporaciones empresarias y en la militancia política.
Actualmente tiene unos 300 profesionales asociados, en donde predominan los economistas.
Para este congreso se presentaron trabajos con interrogantes sobre la inserción comercial internacional argentina, la industrialización y la crisis financiera global.
También se abordó el nivel de calidad de vida en distintos distritos del país, aspectos de la geografía económica, la desigualdad de ingresos y territorial y las condiciones de trabajo a nivel regional.
En el plano sectorial, hay trabajos sobre la posición de las pymes locales en las cadenas globales de valor, la industria automotriz, el sector energético, de innovación, del software, la siderurgia, bienes de capital, el sistema ferroviario, la logística y los biofármacos.
Además, en al congreso se analizó el programa de precios cuidados, la seguridad social, el rol del Banco Central y de la banca pública en la promoción del desarrollo y el caso del BNDS, los móviles de la fuga de capitales y precios de transferencia, entre otros temas.
Esta apuesta académica, que creció a lo largo de los últimos años, contrasta con los debates que dominan los paneles de los economistas ligados al establishment, frecuentemente preocupados por los “modelos a seguir” (desde Estados Unidos a España, pasando por Perú o Sudáfrica), las reglas de juego y los desmanes del populismo, la apuesta a ver cuándo se termina la “fiesta K”, la nostalgia por la Argentina exclusiva del Centenario o las bondades de la desregulación, en un mundo donde las tradicionales economías liberales enfrentan graves desequilibrios y los países con planificación económica e intervención masiva del Estado avanzan a paso firme.
En la conducción de AEDA está Fernando Peirano, subsecretario de Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva; Paula Español, subsecretaria de Comercio Exterior; Andrés Tavosnanska, director nacional de Gestión Comercial Externa, y Cecilia Fernández Bugna, directora del Banco Nación.
Son economistas que se incorporaron a la gestión pública en los últimos años al igual que Kicillof, el viceministro Emmanuel Alvarez Agis, el secretario de Comercio, Augusto Costa, la subsecretaria de Coordinación Económica y Mejora de la Competitividad, Mariana González, y el vicepresidente de Administración y Finanzas de YPF, Nicolás Arceo, entre otros funcionarios ligados a la gestión del ministro.
Por cercanía ideológica y militancia desde la etapa universitaria, ambos grupos forman parte del mismo colectivo.
Una de las novedades del sexto congreso fue la entrega de premios.
El primer puesto fue para Ana Gárriz y Demian Panigo, por su trabajo “El impacto de la Política Automotriz Común (PAC) sobre la industria autopartista de Argentina y Brasil” y el segundo, para Demián Dalle y Guido Zack, por “Elasticidades del comercio exterior de la Argentina: ¿Una limitación para el crecimiento?”.
Ambos trabajos se detallan a continuación.
En tercer lugar fueron premiados Virginia Fernández y Marcelo Curado por su trabajo “La inserción externa de la Argentina: un estudio sobre la relevancia de los recursos naturales en el patrón de exportaciones, la competitividad y el comercio intraindustrial entre 1985 y 2010”.
GARRIZ Y PANIGO. LA INVESTIGACION GANADORA DEL CONCURSO AEDA
La Política Automotriz Común
Por Javier Lewkowicz
“La Política Automotriz Común (PAC) pareciera haber contribuido a la consolidación de un perfil brasileño-dependiente de la industria autopartista local, causa fundamental de su fragilidad externa”, es una de las conclusiones principales de Ana Gárriz y Demian Panigo en su trabajo “El impacto de la Política Automotriz Común sobre la industria autopartista argentina”, ganador del concurso Nuevas ideas para el Desarrollo en el sexto congreso de AEDA.
Los investigadores advierten que la industria automotriz a nivel global se despliega bajo entramados institucionales de protección.
La particularidad en Argentina y Brasil es que las regulaciones en ambos países han intentado, además de promover el comercio intrabloque, crear un complejo automotor sustentable a nivel externo, es decir, balanceado en términos de divisas, según los objetivos planteados en las normas que definen el entramado institucional.
El instrumento más relevante de regulación del sector es la Política Automotriz Común (PAC) establecida en 1990, que ofrece protección arancelaria respecto de terceros mercados y desgravación tributaria hacia adentro del bloque Mercosur.
Uno de los objetivos explicitados en ese momento era el de “mejorar el balance de divisas, tendiendo a generar saldos positivos en el intercambio con terceros países”.
En ese punto, Gárriz y Panigo advierten que la evolución del sector en Argentina y en Brasil pone en tela de juicio la efectividad del acuerdo.
Ofrecen entonces los datos del desequilibrio comercial durante todo el período de vigencia de la PAC.
A modo de ejemplo, en 2013 Argentina registró un déficit del bloque automotor (autos + autopartes) de 6300 millones de dólares, mientras que en Brasil ese cifra se elevó a 11 mil millones.
La desventaja adicional para Argentina es que parte del déficit se explica por Brasil, ya que se le compra el país vecino 1500 millones más de lo que se le vende.
Tanto Argentina como Brasil se beneficiaron del incremento del comercio por el esquema regulatorio, aunque el país vecino lo hizo en mayor medida. Incluso los autores destacan que Brasil “ha utilizado al bloque como un refugio ante la caída de sus mercados extrazona tras la crisis internacional”.
En cambio, la PAC no fue efectiva para promover a la región como una plataforma de exportación, de ahí el déficit comercial estructural, aunque en ese caso también la situación de Brasil queda un poco matizada, ya que los autores advierten que en ciertos períodos “hubo impacto exportador positivo en Carrocería y Chasis y sistema de transmisión y Motores y Partes”.
“Si bien la PAC ha sido beneficiosa para Argentina, pareciera haber contribuido a la consolidación de un perfil brasileño-dependiente de la industria autopartista local, causa fundamental de su fragilidad externa”, consideran Gárriz y Panigo.
Este año los gobiernos de ambos países tienen que renegociar la PAC. La posibilidad más cierta es que se vuelva a prorrogar su vigencia por un año, como sucedió en 2014.
Eso echaría por tierra la intención de Argentina de desdoblar el coeficiente flex –que define el máximo desequilibrio comercial posible– en función de los dos segmentos que componen el complejo automotriz: vehículos y autopartes.
El gobierno nacional también busca que Brasil incorpore a las autopartes argentinas dentro de su plan de beneficios fiscales (Plan Innovar-Auto).
Gárriz y Panigo entienden que esas propuestas representarían un avance “en pos de apuntalar el desarrollo autopartista de nuestro país”

ZACK Y DALLE. 2º PUESTO DEL CONCURSO AEDA
Elasticidades del comercio exterior
Por Javier Lewkowicz
¿Cómo evoluciona el resultado del comercio exterior cuando el país crece? y ¿cuándo se modifica el tipo de cambio?
Esas preguntas, importantes para pensar la dinámica económica argentina de largo plazo, respondieron Guido Zack y Demián Dalle en su trabajo “Elasticidades del comercio exterior de la Argentina: ¿una limitación para el desarrollo”, ganador del segundo puesto del concurso “Nuevas ideas para el desarrollo” del congreso de AEDA.
Los investigadores concluyen que a medida que la economía crece las importaciones suben a un ritmo que duplica el de las exportaciones y que la devaluación no mejora esa tendencia al déficit. La solución sostenible es modificar la estructura productiva.
Las elasticidades del comercio exterior miden el porcentaje de variación de las cantidades exportadas e importadas ante un cambio porcentual de otras variables, como puede ser el PBI o el tipo de cambio.
La Argentina, al igual que la mayor parte de los países latinoamericanos y en desarrollo, presenta históricamente una elasticidad ingreso de las importaciones mayor a la de las exportaciones.
“De hecho, al excluir el efecto de la variación de los precios internacionales, en los últimos 10 años el crecimiento de las cantidades importadas de América Latina duplicó al de las cantidades exportadas”, explican Zack y Dalle.
En el trabajo utilizan datos trimestrales desde 1996 hasta 2013.
A través de regresiones matemáticas los autores concluyen que la elasticidad ingreso (PBI) de largo plazo de las importaciones duplica a la de las exportaciones.
Por eso, “la Argentina no puede crecer al mismo ritmo que sus socios comerciales sin que se genere un déficit de la balanza comercial”, plantean.
La explicación de fondo es que el crecimiento de la economía argentina requiere insumos y maquinarias importadas y que no necesariamente estimula las exportaciones.
“Una herramienta de política que posee el Estado para paliar esta situación es el tipo de cambio.
Pero, como se desprende de los resultados, una depreciación de la moneda tiene un efecto limitado sobre las importaciones y más reducido aún sobre las exportaciones.
De esta forma, las variaciones en el tipo de cambio no serían efectivas para equilibrar el saldo comercial”, continúan los autores.
Además, advierten que las elasticidades de exportaciones e importaciones respecto al PBI y al tipo de cambio se mantuvieron en torno a los mismos valores durante los períodos 1996-2001 y 2002-2013.
Es decir que la crisis de 2001 o el régimen económico pro-industrial de estos últimos años no generó una modificación de magnitud en la estructura económica nacional.
“Las elasticidades del comercio exterior son una variable fundamental a la hora de entender uno de los principales obstáculos al crecimiento que enfrentan muchos países en desarrollo: la necesidad de divisas.
Esta necesidad de financiamiento puede satisfacerse a través de endeudamiento externo o bien aprovechando ciertos momentos de términos de intercambio favorables.
De cualquier manera, ninguna de estas dos opciones es una solución sostenible, ya que el endeudamiento tiene un límite y los términos de intercambio son volátiles y se encuentran fuera del control individual de los Estados”, analizan Zack y Dalle.
“La dificultad que enfrenta la Argentina para generar un proceso de desarrollo de largo plazo tiene un fundamento en la estructura productiva, la cual no es fácilmente modificable y, en cualquier caso, tal modificación llevaría un largo período de tiempo.
Mientras tanto, el crecimiento del país generará indefectiblemente una tendencia al déficit comercial.
Por eso que resulta indispensable coordinar políticas cambiarias, de administración del comercio exterior y una gestión contracíclica de los flujos de capitales”, concluyen los autores
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jueves, 1 de enero de 2015
Infraestructura 2014, uno de los pilares del modelo
En una columna de opinión publicada hoy en Tiempo Argentino, el ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido, resaltó la recuperación del Estado como planificador de la infraestructura y ejecutor del plan de obras públicas más importante de la historia.
El ministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Julio De Vido, afirmó en una columna de opinión publicada hoy en Tiempo Argentino que, sin dudas, uno de los pilares del modelo de crecimiento con inclusión social que inició Néstor Kirchner en 2003 y continúa la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es la recuperación del Estado como planificador de la infraestructura y ejecutor del plan de obras públicas más importante de la historia, según consignó la cartera en un comunicado.
Destaca el artículo también que se generó un crecimiento exponencial en la construcción, aumentando y mejorando los niveles de empleo, la actividad económica, la competitividad y la calidad de vida.
Textualmente, la columna señala que:
Sin dudas, uno de los pilares del modelo de crecimiento con inclusión social que inició Néstor Kirchner en 2003 y continúa la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es la recuperación del Estado como planificador de la infraestructura y ejecutor del plan de obras públicas más importante de la historia, que generó un crecimiento exponencial en la construcción, aumentando y mejorando los niveles de empleo, la actividad económica, la competitividad y la calidad de vida.
El modelo económico generó las condiciones para el surgimiento de importantes inversiones privadas y particulares en la construcción pero lo que impulsó fundamentalmente el exponencial crecimiento fue el Plan de Obras Públicas más grande de la historia, a partir del cual el Producto Bruto Interno del sector construcción acumuló un incremento del 134% en los últimos once años, siendo el segundo rubro que más creció luego del automotriz, y es casi el doble que el promedio de la década del noventa.
Asimismo, se crearon 13.800 empresas y 320 mil empleos registrados directos alcanzando los 450 mil actuales, un 129% y 240% más respectivamente comparado con el año 2003, a los que se adicionan 350 mil nuevos puestos de trabajo indirectos.
Las obras públicas fueron durante el 2014 el motor directo de este sector, con la construcción de viviendas, obras viales, escuelas, hospitales, obras urbanas, acueductos, líneas eléctricas, usinas, gasoductos y generaron infraestructura en el país, especialmente donde antes era imposible el desarrollo porque no había la infraestructura indispensable.
El año concluye con una inversión del Estado Nacional en obras de 140 mil millones de pesos, es decir un 57% más que el anterior producto principalmente de los 54.200 millones de pesos en energía, 23.700 millones de pesos en obras viales, 32 mil millones de pesos en viviendas y obras de urbanización, 13.300 millones de pesos en obras hídricas y de saneamiento y 2700 millones de pesos en telecomunicaciones, cumpliendo con todas las metas presupuestarias previstas.
De esta manera, el plan de obras más importante de la historia acumula en la última década una inversión de 488.300 millones de pesos con 70 mil obras a lo largo y ancho del país, que es 4,5 veces lo invertido en los 20 años anteriores.
La ejecución de estas obras impulsó, otro año más, la demanda de insumos de la construcción, llevando al indicador de la actividad (ISAC) a una marca histórica en octubre pasado e incluso el cierre de 2014 muestra un excelente desempeño, superior a igual período de 2013.
Asimismo, la demanda de cemento, principal insumo de la actividad de la construcción, se mantiene en niveles altos. Así acumula en la última década un aumento del 132% y este año alcanzará el segundo período de mayor consumo, representando el doble que el promedio de la década del noventa.
A esto deben sumarse las inversiones en el sector petrolero, que experimentaron un formidable aumento luego de la estratégica decisión política de recuperar YPF, especialmente en el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales del yacimiento Vaca Muerta, convirtiendo a nuestro país en el único país fuera de Estados Unidos que produce este tipo de hidrocarburos a escala.
Otro fuerte impulso a la actividad lo constituye el exitoso Plan Pro.Cre.Ar, que lleva adelante el Ministerio de Economía y Finanzas conjuntamente con la ANSES que al igual que el Plan Vivir Más Cerca con 105 mil viviendas y soluciones habitacionales que se desarrollará en 1500 obras que serán ejecutadas por 1000 pequeñas y medianas empresas constructoras de todo el país, fomenta el empleo y la producción nacional en todo el país.
Tampoco puede soslayarse el Plan Más Cerca que impacta de lleno en las economías locales del interior comprendiendo más de 4272 obras distribuidas en 1682 municipios con una inversión total de 10.760 millones de pesos, de los cuales más de la mitad corresponde a obras de distribución eléctrica.
Esta promisoria realidad del sector seguirá en expansión durante el año 2015. Como surge de la encuesta cualitativa del sector, que publica mensualmente el INDEC, esta visión es avalada por los principales contratistas que ejecutan obras públicas, que en un 90% tienen expectativas favorables con respecto a la evolución de las inversiones públicas para el año 2015.
La planificación y ejecución de obras de infraestructura constituye una herramienta fundamental para generar las condiciones de desarrollo económico y social, como se hizo durante los últimos diez años, sentando las bases para el fenomenal crecimiento que experimentó nuestro país.
En este sentido, está en marcha un ambicioso plan para el próximo quinquenio de 760 mil millones de pesos para volver a duplicar el PBI, potenciando el mercado interno, el empleo y mejorando la calidad de vida de los argentinos.
Durante 2014 se registraron grandes hitos que son necesarios destacar, ya que la Argentina se encuentra en un momento clave para seguir impulsando su desarrollo: continuar ejecutando obras para sostener un modelo que defiende y se apoya en el mercado interno, la producción nacional y el empleo.
Destaca el artículo también que se generó un crecimiento exponencial en la construcción, aumentando y mejorando los niveles de empleo, la actividad económica, la competitividad y la calidad de vida.
Textualmente, la columna señala que:
Sin dudas, uno de los pilares del modelo de crecimiento con inclusión social que inició Néstor Kirchner en 2003 y continúa la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es la recuperación del Estado como planificador de la infraestructura y ejecutor del plan de obras públicas más importante de la historia, que generó un crecimiento exponencial en la construcción, aumentando y mejorando los niveles de empleo, la actividad económica, la competitividad y la calidad de vida.
El modelo económico generó las condiciones para el surgimiento de importantes inversiones privadas y particulares en la construcción pero lo que impulsó fundamentalmente el exponencial crecimiento fue el Plan de Obras Públicas más grande de la historia, a partir del cual el Producto Bruto Interno del sector construcción acumuló un incremento del 134% en los últimos once años, siendo el segundo rubro que más creció luego del automotriz, y es casi el doble que el promedio de la década del noventa.
Asimismo, se crearon 13.800 empresas y 320 mil empleos registrados directos alcanzando los 450 mil actuales, un 129% y 240% más respectivamente comparado con el año 2003, a los que se adicionan 350 mil nuevos puestos de trabajo indirectos.
Las obras públicas fueron durante el 2014 el motor directo de este sector, con la construcción de viviendas, obras viales, escuelas, hospitales, obras urbanas, acueductos, líneas eléctricas, usinas, gasoductos y generaron infraestructura en el país, especialmente donde antes era imposible el desarrollo porque no había la infraestructura indispensable.
El año concluye con una inversión del Estado Nacional en obras de 140 mil millones de pesos, es decir un 57% más que el anterior producto principalmente de los 54.200 millones de pesos en energía, 23.700 millones de pesos en obras viales, 32 mil millones de pesos en viviendas y obras de urbanización, 13.300 millones de pesos en obras hídricas y de saneamiento y 2700 millones de pesos en telecomunicaciones, cumpliendo con todas las metas presupuestarias previstas.
De esta manera, el plan de obras más importante de la historia acumula en la última década una inversión de 488.300 millones de pesos con 70 mil obras a lo largo y ancho del país, que es 4,5 veces lo invertido en los 20 años anteriores.
La ejecución de estas obras impulsó, otro año más, la demanda de insumos de la construcción, llevando al indicador de la actividad (ISAC) a una marca histórica en octubre pasado e incluso el cierre de 2014 muestra un excelente desempeño, superior a igual período de 2013.
Asimismo, la demanda de cemento, principal insumo de la actividad de la construcción, se mantiene en niveles altos. Así acumula en la última década un aumento del 132% y este año alcanzará el segundo período de mayor consumo, representando el doble que el promedio de la década del noventa.
A esto deben sumarse las inversiones en el sector petrolero, que experimentaron un formidable aumento luego de la estratégica decisión política de recuperar YPF, especialmente en el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales del yacimiento Vaca Muerta, convirtiendo a nuestro país en el único país fuera de Estados Unidos que produce este tipo de hidrocarburos a escala.
Otro fuerte impulso a la actividad lo constituye el exitoso Plan Pro.Cre.Ar, que lleva adelante el Ministerio de Economía y Finanzas conjuntamente con la ANSES que al igual que el Plan Vivir Más Cerca con 105 mil viviendas y soluciones habitacionales que se desarrollará en 1500 obras que serán ejecutadas por 1000 pequeñas y medianas empresas constructoras de todo el país, fomenta el empleo y la producción nacional en todo el país.
Tampoco puede soslayarse el Plan Más Cerca que impacta de lleno en las economías locales del interior comprendiendo más de 4272 obras distribuidas en 1682 municipios con una inversión total de 10.760 millones de pesos, de los cuales más de la mitad corresponde a obras de distribución eléctrica.
Esta promisoria realidad del sector seguirá en expansión durante el año 2015. Como surge de la encuesta cualitativa del sector, que publica mensualmente el INDEC, esta visión es avalada por los principales contratistas que ejecutan obras públicas, que en un 90% tienen expectativas favorables con respecto a la evolución de las inversiones públicas para el año 2015.
La planificación y ejecución de obras de infraestructura constituye una herramienta fundamental para generar las condiciones de desarrollo económico y social, como se hizo durante los últimos diez años, sentando las bases para el fenomenal crecimiento que experimentó nuestro país.
En este sentido, está en marcha un ambicioso plan para el próximo quinquenio de 760 mil millones de pesos para volver a duplicar el PBI, potenciando el mercado interno, el empleo y mejorando la calidad de vida de los argentinos.
Durante 2014 se registraron grandes hitos que son necesarios destacar, ya que la Argentina se encuentra en un momento clave para seguir impulsando su desarrollo: continuar ejecutando obras para sostener un modelo que defiende y se apoya en el mercado interno, la producción nacional y el empleo.
Por eso nuestro desafío es seguir creciendo con un modelo de inclusión y un Estado presente.
Por Julio De Vido
Ministro de Planificación Federal
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