sábado, 29 de agosto de 2015
viernes, 28 de agosto de 2015
.La Ciencia y Tecnología en la agenda para el desarrollo nacional

Barañao durante su disertación en el Hotel Panamericano.
Organizado por la Fundación DAR, el Ministro de Ciencia y el Gobernador de la provincia de Buenos Aires participaron del encuentro y reflexionaron sobre el rol de la ciencia en el mapa político actual y los logros alcanzados por el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología en estos últimos 12 años.
El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Dr. Lino Barañao, participó hoy junto al gobernador de la provincia de Buenos Aires y candidato a presidente por el Frente para la Victoria (FPV), Daniel Scioli, del Seminario Ciencia, Tecnología e Innovación "Del Crecimiento al Desarrollo", organizado por la Fundación Desarrollo Argentino (DAR).

Barañao y Scioli en el evento organizado por la Fundación DAR.
El encuentro reunió a referentes de la ciencia y la tecnología, investigadores, autoridades de universidades públicas y empresas de tecnología, quienes repasaron en distintos paneles los alcances del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología en esta última década e identificaron necesidades a futuro de cara al desarrollo competitivo y sustentable de Argentina.
La apertura estuvo a cargo del subsecretario de Ciencia y Tecnología de la Provincia de Buenos Aires, Ing. Carlos Gianella, y del presidente de la Fundación, José Scioli, y contó con la presencia de Barañao y Scioli.

El Ministro de Ciencia exponiendo sobre el rol de la ciencia.
El titular de la cartera de Ciencia comenzó su discurso destacando la significativa convocatoria de público interesado por el tema, y resaltó positivamente que un candidato a presidente tenga a la ciencia y la tecnología como tema de su campaña.
"En 2003 se empezó a avanzar en un país mejor, con mejor calidad de vida para las personas y esto se logra en sociedades que basan sus economías en el conocimiento y en Empresas de Base Tecnológica", afirmó Barañao, quien subrayó la necesidad de garantizar la continuidad de la política en ciencia y tecnología, ya que en ello subyace un "objetivo económico y sobre todo social para alcanzar sociedades más justas y soberanas".

La comunidad científica se hizo presente en el evento que participó Barañao y Scioli.
A su turno, Scioli afirmó: “Estamos ante un sector estratégico de cara a la agenda que se viene, que es la del desarrollo nacional” y sostuvo que “la competitividad de la economía viene de la mano de la ciencia y la innovación”.
Luego, reconoció la importante gestión del Ministerio de Ciencia y en este sentido, expresó:
“Es importante poner en valor los logros de la última década, y sobre esta primera etapa de reindustrialización, continuar con una segunda que es la de la ciencia, la tecnología y la innovación aplicada a los procesos productivos”.
En el cierre, el candidato a Presidente previó un aumento significativo del presupuesto en Ciencia y Tecnología en caso de acceder al cargo.

Investigadores participaron del Seminario Ciencia, Tecnología e Innovación.
El encuentro se completó con los dos paneles temáticos "Tecnología e Innovación" y "Ciencia, investigación y desarrollo".
En el primero, disertaron el gerente general de INVAP, Lic. Héctor Otheguy; el presidente de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Dr. Conrado Varotto, y por Fundación DAR, Alberto Lamagna.
Los oradores explicaron cómo las empresas de tecnología pueden contribuir al desarrollo nacional y expusieron sobre el rol fundamental de la conducción política actual.
En este sentido, Otheguy afirmó: "Cuando ocurren logros, grandes desarrollos o descubrimientos, se les asignan a los investigadores y científicos, pero hay que tener en cuenta que esto se debe fundamentalmente a las decisiones políticas que generan las condiciones necesarias para que esto ocurra".

Gianella, Barañao y Scioli en el evento que convocó a referentes de la ciencia.
Mientras que en la segunda mesa, el presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Dr. Roberto Salvarezza; el director de la Plataforma País Ciencia de CONICET, Dr. Claudio Fernández, y el investigador superior del CONICET, Dr. Alberto Kornblihtt, explicaron que la evolución del sistema científico, el crecimiento, la federalización y jerarquización de la ciencia es reflejo de una voluntad política que destinó los recursos a la ciencia para fortalecerla e impulsarla.
”La ciencia y la tecnología tienen un sistema fortalecido en recursos humanos, infraestructura y equipamiento, resultado de 12 años de un gobierno que definió al conocimiento como clave para el desarrollo de un país", cerró Salvarezza.
Sobre Fundación DAR
Es un espacio pensado para desarrollar el potencial de Argentina.
Un punto de confluencia donde diversas voces y pensamientos se encuentran para elaborar y poner en acción las políticas de Estado que hacen al futuro de la Nación. DAR se propone estudiar, debatir, promover y trabajar con las universidades, los intelectuales, los medios de comunicación, las organizaciones civiles, los estudiantes, los sindicatos y los empresarios, los asuntos vitales que enfrenta la Argentina y elaborar un punto de vista compartido que siente las bases para proyectar un país más unido, justo e inclusivo.
Mincyt
lunes, 17 de agosto de 2015
Nuevos Principios de la Estrategia Industrial - Por Aldo Ferrer

Por Aldo Ferrer *
La industria ha vuelto a ocupar, merecidamente, el centro del debate sobre el desarrollo económico argentino.
Constituye, en efecto, la cuestión dominante, por dos razones principales.
Por un lado, porque la construcción del sistema nacional de ciencia y tecnología requiere el desarrollo de las industrias que operan en la frontera del conocimiento.
Por el otro, porque el déficit en el comercio internacional de manufacturas de origen industrial (DMOI) es la causa dominante de la insuficiencia de divisas, vale decir, la restricción externa.
Este es el principal obstáculo al crecimiento de la inversión, la producción y el empleo y el disparador del ciclo de contención y arranque (stop & go) de la actividad económica.
Crea, asimismo, expectativas negativas que impulsan la fuga de capitales y la inflación.
El debate sobre estas cuestiones quedo interrumpido en 1976, con el comienzo del cuarto de siglo de la hegemonía neoliberal.
En aquel entonces, se discutía la llamada industrialización sustitutiva de importaciones (ISI), su trayectoria, limitaciones y futuro.
La cuestión reapareció en el nuevo escenario creado por el cambio de rumbo de la política económica y el renovado énfasis en la industrialización, posteriores al 2002
En los últimos doce años, la recuperación del empleo y producción industriales, es notable.
Pero ha vuelto a reaparecer la restricción externa, precisamente vinculada a las debilidades de la estructura industrial.
Se plantean, entonces, dos cuestiones fundamentales.
Por una parte, el régimen económico necesario para impulsar la inversión, el cambio técnico y el empleo industriales, a niveles crecientes de productividad, salarios reales y ganancias.
Por la otra, la formación de la estructura productiva necesaria para eliminar el DMOI, concentrado en los sectores de mayor contenido de valor agregado y tecnología (autopartes, electrónicos, bienes de capital, productos químicos).
Formación, asimismo necesaria, para sustentar un vigoroso sistema nacional de ciencia y tecnología, fuertemente integrado a la totalidad de la producción de bienes y servicios.
Estas notas se ocupan de la segunda cuestión.
Sobre la primera, sólo señalemos que es preciso un régimen macroeconómico (fiscal, pagos internacionales, monetario) consistente con la competitividad y la estabilidad necesarias para impulsar la inversión y la innovación, con pleno empleo, a niveles crecientes de productividad.
Los antiguos principios
Sobre la segunda, la estructura industrial, cabe observar que la ISI tuvo lugar en dos etapas.
La primera, entre 1930 y 1976.
La segunda, entre 2003 y la actualidad.
En ambas, la ISI respondió a los siguientes principios:
Primero, sustituir importaciones actuales, sin anticiparse a los cambios, en la oferta y la demanda, determinados por el progreso técnico.
Es decir, sustituir el pasado.
De este modo, las importaciones de nuevos bienes excedieron el ahorro de divisas producido por la producción local de importaciones. del pasado.
Segundo, concentrarse en las manufacturas menos complejas.
Esto generó un déficit creciente en el comercio internacional de los bienes de mayor contenido tecnológico y valor agregado.
El énfasis del planteo desarrollista en las “industrias de base”, productoras de commodities (acero, aluminio), no alcanzó para eliminar el desequilibrio en las manufacturas más dinámicas en el comercio internacional, como los electrónicos y los bienes de capital.
Tercero, dedicarse esencialmente el mercado interno, sin proyectarse al mercado mundial para generar, al menos, las divisas necesarias para abastecer de insumos y equipos importados al propio sistema industrial
Cuarto, delegar el liderazgo de la industrialización en las filiales de empresas extranjeras.
La industria argentina es una de las más extranjerizadas del mundo. Las filiales generan más del 80 por ciento del valor agregado de las mayores empresas.
El comportamiento de las filiales responde también a los tres principios anteriores.
El déficit de sus operaciones externas, es parte principal del DMOI.
A esto se agrega la transferencia de utilidades a las matrices y la distribución de rentas a través de los “precios sombra”, en el comercio intrafirma.
Quinto, con mayor o menor grado de adaptación al medio local, delegar el liderazgo de la innovación en los conocimientos importados, a través de dos canales principales.
Uno de ellos, las filiales que “importan” la tecnología de sus matrices, fundamentalmente en los segmentos menos avanzados, como sucede, por ejemplo, en la industria automotriz.
En el sector electrónico, la producción local se reduce al ensamblaje de componentes importados.
El otro, la dependencia de la inversión en bienes de capital en maquinarias y equipos importados, cuya tecnología responde a las condiciones propias de las economías de origen, no las argentinas.
Estos fundamentos de la ISI son el origen de las debilidades de la industria argentina.
Es decir, el DMOI y la escasa densidad tecnológica.
Si a esto se agrega la inestabilidad institucional y de la política económica, en la primera etapa de la ISI y, luego, el genocidio industrial del periodo neoliberal, lo asombroso no es que existan los problemas actuales sino que, a pesar de todo, haya sobrevivido un sector industrial que es la plataforma de las transformaciones futuras.
- Sobre la base de los principios fundacionales de la ISI, antes mencionados, es imposible erradicar la restricción externa y convertir a la industria en la correa de transmisión, de la ciencia y la tecnología a la producción de bienes y servicios.
Esa ISI está históricamente agotada y en contradicción, cada vez mayor, con las transformaciones del orden mundial.
El concepto mismo de “sustituir importaciones” debe ser abandonado porque reduce la industrialización a abastecer el mercado interno.
Es preciso, al mismo tiempo, exportar manufacturas en los sectores de mayor contenido de valor agregado y tecnología y, sobre estas bases, profundizar las relaciones al interior del “triángulo” de Sábato.
Es decir, la asociación entre las políticas públicas, el sector productivo y el sistema nacional de ciencia y tecnología.
Los nuevos principios
Se trata, en definitiva, de formar un sistema industrial integrado y abierto sobre la base de principios que están en las antípodas de los de la ISI. A saber,
Primero, sustituir el futuro no solo el pasado. Anticiparse a los cambios previsibles impuestos por el avance de la ciencia y la tecnología, incorporando en el tejido productivo las actividades que lideran el desarrollo, para abastecer el mercado interno y exportar.
Como las economías avanzadas y emergentes, es preciso ser protagonistas, dentro de la división internacional del trabajo intraindustrial (a nivel de productos no de ramas) y la formación de cadenas transnacionales de valor.
Segundo, rechazar la actitud resignada de especializarse en las manufacturas simples, bajo el supuesto que hay actividades que, por su complejidad, exceden las posibilidades del país.
Con este criterio, China, Corea del Sur y las otras economías emergentes de Asia, no serían hoy economías industriales avanzadas.
Por ejemplo, nada impide que Argentina cuente con una o más empresas terminales en la industria automotriz, para integrar las cadenas de valar con motores y componentes avanzados y, al menos, erradicar el creciente deficit externo del sector.
Lo mismo puede afirmarse en las industrias vinculadas a las tecnologías de la información y la producción de bienes de capital.
Tercero, aumentar las exportaciones de manufacturas, incluso en las actividades de mayor contenido de valor agregado y tecnología.
Estos bienes y servicios constituyen la mayor parte y el componente más dinámico del comercio internacional.
Las ventajas competitivas en las actividades de frontera, no están determinadas por la dotación actual de factores sino por la decisión política.
La audacia debe ser un elemento esencial de la estrategia de desarrollo industrial, para integrar el territorio y las cadenas de valor.
El país cuenta con los medios y capacidades necesarias para tales fines.
Cuarto, fortalecer el protagonismo y el entramado de las empresas nacionales, en todas sus dimensiones, Pymes y grandes.
No se construye un empresariado nacional y el desarrollo del país, delegando el protagonismo en las filiales de las corporaciones transnacionales.
No hay empresarios nacionales sin un Estado desarrollista ni desarrollo sin empresarios nacionales.
En ningún lado, a lo largo de la historia, el desarrollo ha tenido lugar sobre otras bases que la soberanía, el impulso privado y las políticas públicas.
Es necesario un nuevo régimen de inversiones extranjeras.
Los mejores referentes al respecto, son los existentes en China y Corea del Sur.
Se trata de asociar a la inversión extranjera al proceso de transformación, orientándola a la incorporación de tecnología, la ampliación de los mercados externos y la vinculación con empresas locales.
Sobre estas bases, las filiales dejan de ser causa para ser parte de la resolución de la restricción externa.
Para estos fines es preciso erradicar el vocablo de uso frecuente “atraer inversiones”, que implica que el origen de la inversión es esencialmente extranjera, cuando, en la realidad, la fuente fundamental del financiamiento es el ahorro interno.
A nivel mundial, las inversiones extrajeras contribuyen con 10 por ciento de la acumulación de capital fijo.
El 90 por ciento restante se financia con ahorro interno de los países.
Quinto, ampliar las bases del cambio tecnológico y la innovación propias, desplegar el triángulo de Sabato, vincular la educación con la capacitación de los recursos humanos necesarios para las ciencias básicas y la tecnología.
Los gastos de investigación y desarrollo, en las empresas, las universidades, los organismos públicos pertinentes, son las inversiones de mayor impacto en el desarrollo económico y social.
La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, constituye una importante contribución en esta materia.
El desarrollo de la producción local de bienes de capital, vinculada a la demanda de la economía argentina y a las oportunidades de exportación, es un componente insustituible del avance tecnológico y el desarrollo del país.
- La segunda etapa de la ISI y la misma ISI, llega a su fin, en un escenario más propicio que el del pasado, para la formación de una economía industrial avanzada, abierta e integradora de los sectores y el territorio.

desarrollo
sustitución
-En los últimos doce años, la recuperación del empleo y producción industriales es notable.
-Pero ha vuelto a reaparecer la restricción externa vinculada con las debilidades de la estructura industrial.
-El concepto simple de “sustituir importaciones” debe ser abandonado porque reduce la industrialización a abastecer el mercado interno.
-Es preciso exportar manufacturas en los sectores de mayor contenido de valor agregado y tecnología.
-Sobre estas bases profundizar la asociación entre las políticas públicas, el sector productivo y el sistema nacional de ciencia y tecnología.
-Se trata, en definitiva, de formar un sistema industrial integrado y abierto para sustituir el futuro no solo el pasado.
* Profesor emérito de la UBA.
Aldo Ferrer acaba de publicar su nuevo libro La economía en el siglo XXI: globalización, desarrollo y densidad nacional (Capital Intelectual).
pagina12.com.ar
viernes, 7 de agosto de 2015
Scioli cerró su campaña en Tecnópolis

Junto a su compañero de fórmula, Carlos Zannini, y acompañado por autoridades nacionales, entre ellas el ministro de Ciencia, Dr. Lino Barañao, el precandidato a presidente por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli, encabezó el acto de cierre en Vicente López.

El gobernador bonaerense y precandidato a presidente por el Frente para la Victoria, Daniel Scioli, encabezó hoy en Tecnópolis el acto de cierre de su campaña junto a su compañero de fórmula el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini.

Durante el acto, Scioli estuvo acompañado por autoridades nacionales y provinciales como los ministros de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao; de Economía, Dr. Axel Kicillof; de Trabajo, Empleo y Seguridad, Dr. Carlos Tomada; de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, Arq. Julio De Vido; el jefe del Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández; el secretario general de la Presidencia, Eduardo de Pedro; los gobernadores provinciales de Tierra del Fuego, Rosana Bertone; de Entre Ríos, Sergio Uribarri; de Misiones, Maurice Closs; de Jujuy, Eduardo Fellner; entre otros funcionarios y empresarios presentes.

“Tecnópolis es el emblema de la innovación, de la tecnología”, afirmó Scioli durante la apertura de su discurso de cara a las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias del próximo domingo, y añadió en materia científico tecnológica “mayor inversión en ciencia para pasar del 0,6% al 1% del producto bruto.

Más materia gris en nuestra materia prima. Para atraer nuevos mercados, nuevas inversiones.
Necesitamos más Argentina en el mundo y más mundo en la Argentina”.
En esta línea, Barañao expresó: “Fue una contundente reafirmación del rol de la ciencia y la tecnología en la profundización de un modelo de desarrollo con inclusión”.
Mincyt
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